A continuación compartimos contigo algunas consideraciones y consejos, a nivel de redacción para que puedas sacar lo máximo de ti a la hora de enfrentarte al papel en blanco.

Redactando:

  • Todo contenido debe ser claro, riguroso, comprensible, preciso y breve.
  • Es aconsejable utilizar negritas, cursivas y subrayados para facilitar la comprensión y adquisición de la información por parte del lector.
  • La extensión recomendada para cada entrada estará entre los 500 y los 1.500 caracteres.
  • Es recomendable que los artículos o entradas cuenten con un primer párrafo introductorio, en el que se contextualice el tema a tratar y se planteen los puntos que se abordarán posteriormente con más detalle.
  • En cuanto a los párrafos; la información debe ser concisa y los párrafos, cortos. Una idea por párrafo es suficiente, por lo que la extensión de cada párrafo no debería superar las seis líneas.
  • Los titulares han de ser breves, concisos y explicativos. Solo con leer el titular, el lector debe ser capaz de conocer, en líneas generales, el enfoque del contenido que se tratará en el artículo o entrada.

Estilo y tono comunicativo:

  • Estilo indirecto
  • Utiliza un tono neutro pero a la vez cercano y empático.
  • Preferible usar más la voz activa y evitar la voz pasiva.
  • Velar por la corrección lingüística y gramatical. Ante cualquier duda, el referente es siempre la Real Academia Española (RAE).
  • Explicar en positivo: el mensaje resulta más claro si se construye en positivo. Siempre que sea posible, se evitarán las frases negativas.
  • Evitar ambigüedades: si se usa la misma palabra para referirse a conceptos distintos, es necesario indicarlo para evitar confusiones.